Terminada en 1936, fue leída por Federico García Lorca en la casa del doctor Eusebio Oliva, en Madrid, a varios amigos, entre los que se encontraban Dámaso Alonso, Jorge Guillén y Guillermo de Torre. La obra no se pudo estrenar en vida del poeta, pues un mes después estallaba en España la guerra civil.
Se presentó por primera vez en Buenos Aires, el 8 de marxo de 1945, en el Teatro Avenida.
La Casa de Bernarda Alba debía haber sido el comienzo de una etapa más perfecta y profunda d ela dramaturgia de Lorca. Para la mayoría de los críticos, es la obra más lograda de toda su producción dramática por la perfección e intensidad de los caracteres de los personajes, por el dramatismo de los conflictos, por el simbolismo de la ambientación y por el tono trágico general.
En esta obra, el honor, tan característico del teatro clásico español, cobra ribetes dramáticos y trágicos. "Hay que volver a la tragedia -había dicho Lorca- nos obliga a ello la tradición de nuestro teatro dramático".
El autoritarismo, el orden y el honor impuestos entran en conflicto con los desos pasionales y el deso de libertad para crear un final dramático de frustración y de absoluta insatisfacción humana.